Cristiano roba el dinero del cepillo de una iglesia
En Fátima, Portugal, un devoto natural de Navarra llamado Cristiano decidió emprender un camino de fe que pocos se atreverían siquiera a imaginar: recorrer varios kilómetros… de rodillas. Pero no era un camino cómodo ni seguro. Mientras los peregrinos habituales caminaban por senderos llanos y preparados para la devoción, El cristiano se enfrentó a un trayecto extremo: gravilla traicionera que se metía en cada hueco, zarzas que parecían querer abrazarle con mala intención, cactus con pinchos afilados y descampados llenos de cristales que crujían con cada movimiento. Cada metro avanzaba entre gritos de dolor y murmullos de ánimo propio: “¡Esto es por Dios… o por mis rodillas!” Durante el trayecto, algunos transeúntes le miraban con asombro y confusión. “¿Va en rodillas voluntariamente?”, se preguntaban. Los perros del camino le seguían curiosos, algunos incluso olisqueaban sus rodillas heridas como si fueran ofrendas milagrosas. El cristiano, por su parte, mantenía la mirada fija en e...