Roban un par de zapatos en una tienda de Elda
En la ilustre ciudad del calzado, Elda, donde el 90% de la población sabe diferenciar un cosido Goodyear de un pegado mediocre con solo olerlo, se ha registrado un nuevo robo en una zapatería muy conocida. Y conocida no por su seguridad precisamente.
Los hechos ocurrieron el pasado 14 de noviembre, cuando dos individuos (que, según las autoridades, entre ambos sumaban cuatro dientes funcionales) entraron en el establecimiento con la intención de cometer un delito… o algo parecido.
El primero, armado con un boli Bic sin tapa, amenazó al dependiente exigiendo silencio y cooperación. El segundo agarró un par de zapatos del escaparate y salió corriendo, aunque antes decidió dar un puñetazo al mostrador para “intimidar”, rompiéndose los nudillos contra un soporte de metacrilato que tenía más años de gimnasio que él.
Hasta aquí, dentro de lo esperable en Elda un martes por la tarde.
Sin embargo, dos horas más tarde, los sospechosos regresaron tranquilamente a la tienda solicitando descambiar los zapatos, alegando que “les venían grandes” y que “la culpa era del dependiente por no adivinar su talla durante el robo”.
Ante la negativa del dependiente, los dos lumbreras acudieron a la comisaría para denunciar a la zapatería por daños, perjuicios y, atención, “por provocar indirectamente” la fractura de nudillos del ladrón.
El caso terminó de la mejor manera posible para nadie:
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Los delincuentes quedaron en libertad y continúan deambulando por la ciudad, robando bolsos a señoras de 90 años que solo querían ir a misa.
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El dependiente fue condenado a pagar daños y perjuicios al ladrón —sí, al ladrón— y además tuvo que abonar de su bolsillo el par de zapatos sustraído.
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Y el boli Bic se encuentra en el laboratorio policial, donde los agentes dudan en analizarlo por miedo a descubrir qué había escrito, tocado o hurgado antes de convertirse en arma blanca.
Fuentes no oficiales confirman que el boli, por seguridad, será incinerado.

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